Análisis del cuestionado filme protagonizado por Guillermo Francella y elogiado por Javier Milei.
Brújula Digital|08|02|26|
Rodrigo Ayala Bluske / [Tres tristes críticos]
Homo Argentum, la película protagonizada por Guillermo Francella y dirigida por los exitosos Mariano Cohn y Gastón Duprat, se ha convertido en el éxito de taquilla del año en el vecino país: ha vendido aproximadamente 1,7 millones de entradas, colocándose en el noveno lugar en la lista histórica de películas taquilleras. El número 1, desde 2014, lo sigue ocupando Relatos salvajes, que logró hacer ingresar a las salas un poco menos de 4 millones de espectadores.
Pero Homo Argentum no solo ha ganado notoriedad por su éxito, sino también porque se ha colocado en el centro de la disputa política argentina; dos o tres de sus historias la han vuelto sospechosa de “derechista”, y a ello han contribuido su protagonista, Francella, que en varias ocasiones se ha manifestado en contra del cine “premiado, pero que nadie ve”, y el propio presidente Javier Milei, que la ha elogiado públicamente. En este punto, hay que decir que en la vereda opuesta está Belén, dirigida por la excelente actriz Dolores Fonzi. Cuenta la historia de una joven argentina enjuiciada por practicar un aborto y ha sido unánimemente elogiada por la crítica, ganando varios premios internacionales. Su recaudación, si bien no fue mala (135.000 espectadores), queda muy lejos de las cifras de Homo Argentum. La una de derecha, la otra de izquierda; la una gana premios, la otra gana dinero.
¿Pero de que trata exactamente Homo Argentum? Son 16 historias (viñetas en algunos casos), todas protagonizadas por Francella, narradas en 98 minutos, que pretenden retratar el gen argentino, su idiosincrasia, su tipo. En la mayor parte de los casos son historias amargas; causan gracia sí, pero el sabor es agridulce ya que, o sacan algunos de los peores rasgos de nuestros vecinos, o muestran sus contradicciones y en el mejor de los casos sus debilidades. Tan solo en una o dos historias hay una nota de ternura.
El vendedor de dólares que trata extremadamente bien a los turistas y luego los manda a asaltar, el vecino patotero y prepotente que a la hora de la verdad resulta siendo un cobarde, el hombre de dinero que decide ser “generoso” con un pobre en un acto de vanidad ridículo, etc. Todos personajes francamente desagradables. Pero también está el millonario cuyo auto recién estrenado es chocado por un hombre pobre, y que luego de reaccionar en forma prepotente, reconoce en su contrincante a uno de sus amigos de primaria, lo que hace que en ese momento desaparezcan todas las diferencias. También está el padre arrepentido por haberle pedido a su hijo de 39 años que se vaya de la casa.
Como ocurre en estos casos, las mejores historias son las que tienen fuertes dosis de humor negro; la primera en la que vemos la reacción de un hombre “bueno”, luego de causar accidentalmente una catástrofe. Y también está el sereno, que por pura casualidad se ve envuelto en un trío con dos mujeres bellísimas. Y en esta categoría también se encuentra el locutor deportivo al que le viene un ataque cardiaco en el momento en que Argentina está ganando el mundial.
¿Cuáles son las historias que hacen que la cinta sea sospechada de derechista? Un millonario que tiene temor de subir a un ascensor a solas con una mujer bella porque cree que esta podría chantajearlo aprovechando las leyes contra la violencia sexual. Y también el cineasta que recibe un premio por haber hecho una película que reivindicaba a indígenas marginales, luego de que las imágenes previas mostraran el desprecio que, en realidad, sentía por estos.
¿Es para tanto?, ¿si el protagonista de la película no fuera Francella y Milei no hubiera intervenido, se justificaría tal discusión? El miedo a ser chantajeado en la era del me too es parte de los “temores de la época”, pero en ningún caso invalida la necesidad de proteger a las mujeres. Que haya casos de mala aplicación de las leyes contra la violencia, no implica que las leyes estén mal, sino que están mal aplicadas y mencionar ese fenómeno en una película no significa una toma de postura (no necesariamente, por lo menos). ¿Y lo del cineasta que hace apología de los indígenas para ganar ascenso y aprobación social?, ¿acaso no es parte de la idiosincrasia de nuestras intelligentsias?
El problema de Homo Argentum no está en su postura ideológica, sino en las deficiencias que tiene en la realización. Tiene demasiadas historias y demasiado cortas, para lograr lo que se propone: escarbar en la personalidad colectiva de Argentina y los argentinos. De ahí que muchos de los planteamientos sean tan solo enunciados; ni cuenta, ni analiza, simplemente “dice”: los argentinos somos chantas, los argentinos somos falsos, los argentinos tenemos una subordinación infantil ante el futbol, etc., etc.
Describir “formas de ser” no es un asunto fácil, ya que puede dar lugar a diversas simplificaciones; sin embargo, cuando se encara con la profundidad necesaria puede generar obras notables. Es el caso, por ejemplo, de la ya mencionada Relatos salvajes en la que tomando como base los comportamientos animales, Damián Szifron armaba cuatro o cinco historias que ahondaban en profundidad en los miedos y las patologías sociales del vecino país.
Probablemente el problema de origen de las debilidades de la cinta está en el deseo de mostrar la versatilidad de Francella; muchos personajes que provocan historias débiles. Cohn y Duprat no son improvisados. Hace poco, por ejemplo, mostraron su habilidad en la descripción del porteño tradicional a través de la excelente serie de streamingNada (2023), y en su filmografía se encuentra cintas destacadas como El hombre de al lado (2009), El ciudadano ilustre (2016) o la serie de televisión El encargado (2022-2023).
Homo Argentum es una cinta débil, menor en la filmografía de los directores. Y lamentablemente, además, se ha visto envuelta en la discusión polarizada (y esquemática, como generalmente ocurre en estos casos) que vive Argentina.
¿Qué película es más valiosa? La ya mencionada y exitosa Relatos salvajes o, por el contrario, Trenque Lauquen (2022), filme de carácter contemplativo que fue elogiado por varios especialistas pero que, seguramente, no arrastró muchos espectadores al cine. Se trata de un dilema sin sentido, ya que ambas hacen parte de ese todo que implica el proceso creativo.