En esta breve conversación, Edmundo Paz Soldán habla de su más reciente libro de cuentos, El comienzo del paraíso, y de las motivaciones que explora hace ya algunos años desde su literatura.
Martín Zelaya
Brújula Digital|25|01|26|
Edmundo Paz Soldán pasa las Navidades en Bolivia, ya sea en Santa Cruz o Cochabamba, donde aprovecha para descansar, visitar a la familia y escapar del duro invierno neoyorkino.
En esta transición de 2025-2026, aprovechó, además, para presentar dos libros: El comienzo del paraíso (Páginas de espuma / Nuevo Milenio), su más reciente libro de cuentos, y la edición de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) de Río Fugitivo, el primero de sus libros consagratorios.
Pese a coincidir un par de días en La Paz y otro tanto en Cochabamba, entre mi retraso por conseguir un ejemplar de El comienzo del paraíso, y su apretada agenda en sus últimos días en el país, esta entrevista solo se pudo dar vía WhatsApp, y a la rápida, gracias a su gentileza por sacarle minutos a su ajetreada agenda de inicio de clases en la Universidad de Cornell.
- ¿Estarías de acuerdo en que El comienzo del paraíso conforma una suerte de trilogía con La mirada de las plantas y Área protegida?
- No es una trilogía en el sentido intencional del término. Creo que tiene que ver más con mis intereses actuales. Los dos libros que estoy escribiendo ahora mismo siguen explorando facetas de estos temas, por lo que terminarían siendo una pentalogía.
Hace un tiempo quise escribir intencionalmente lo que llamé “trilogía de la violencia”, que incluía libros ambientados en Estados Unidos, comencé con Los vivos y los muertos (violencia en los colegios), Norte (violencia e inmigración) y terminé con Iris (violencia imperial), pero al final Iris no estaba ambientada en Estados Unidos, así que terminó siendo una trilogía algo coja.
- ¿Qué te llama tanto a explorar el destino, al parecer irreversible de nuestro hábitat, de sus especies, de una humanidad liberada a la incertidumbre?
- De este tema dependen todos los otros temas. Si seguimos esforzándonos por hacer que este planeta sea inhabitable, todos los otros temas, seamos conscientes o no de ello, seguirán girando en torno a los efectos de este problema vital.
- En este libro se percibe, quizás no cierto optimismo, pero al menos la certeza de que tras el Antropoceno queda aún mucho. Que no será el fin, ni mucho menos…
- Hay que pensar en la vida más allá de la especie humana, incorporar otras formas de vida en nuestros relatos. El fin de un mundo implica siempre el inicio de otro mundo. Me interesa explorar esos momentos de transformación, de metamorfosis de un mundo a otro.
- Noto, además, en los dos últimos cuentos, (“Animales de la península” y “Aire”), cierto diálogo con el universo que exploraste en Iris y Las visiones: un futuro hiper tecnificado y en el que la Tierra como la conocemos quedó atrás.
- Es una forma de descentrar lo humano, de buscar formas de narrar que tomen en cuenta que puede volver a existir un mundo sin nosotros.
- Ahondaste mucho en el mundo vegetal, de las plantas. A veces nos olvidamos que son seres vivos. Me parece interesante la idea de su evolución y mutación como estrategia de supervivencia. Sabemos que los animales lo hacen desde siempre. ¿Y la humanidad? ¿Aprenderemos a cambiar y adaptarnos? ¿Conviviremos bien con la IA?
- No sé si aprenderemos, pero sí sé que cambiaremos, lo queramos o no. A los humanos de dentro de tres generaciones les costará mucho reconocer nuestras costumbres, nuestra forma de entender las cosas.
No sé si conviviremos bien con la IA. Me gustaría pensar que sí, pero nuestra relación inicial me hace pensar que somos muy buenos para delegar peligrosamente a la máquina decisiones cada vez más transcendentales desde el punto de vista tanto individual como social, a tal punto que nuestra subjetividad se sigue adelgazando.
- Tras varias novelas, digamos realistas de tu primera etapa, exploraste la violencia y alienación (Norte, Los vivos y los muertos), luego llegó el “universo” de Iris y ahora este ciclo. ¿Sigue habiendo material para estas exploraciones, o tienes pensados algunos cambios, nuevas búsquedas para proyectos futuros?
- Tengo terminada una novela corta sobre rescatistas de gatos genéticamente modificados en una Santa Cruz libertaria del futuro, y estoy escribiendo una novela sobre la extinción de las especies, que toma un cuento de este libro, “Animales de la península”, como punto de partida. Digamos que sigue habiendo material.
- ¿Podría ser Los días de la peste una suerte de engranaje que aúna todas las preocupaciones y motivaciones que reflejas en tus libros, digamos de los últimos 15 años? Está la violencia, están los visos de catástrofe…
- No lo he pensado así, pero ahora que lo dices, sí, es una novela realista-especulativa, un libro que es la transición entre la etapa anterior y mis preocupaciones actuales.