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Bitacora | 04/01/2026   07:07

Corpus consensuado de 22 libros bolivianos de ficción del siglo XXI

Un proyecto que terminó en un libro presentado hace un par de semanas (Cuarto de siglo. Libros y autores bolivianos 2001-2025) muestra, entre otras cosas, que 41 expertos eligieron un corpus con lo más destacado de la ficción boliviana de lo que va del siglo, con tres obras a la cabeza: Tierra fresca de su tumba, de Giovanna Rivero; De cuando en cuando Saturnina y Catre de fierro, de Alison Spedding.

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Brújula Digital|04|01|26|

Martín Zelaya

El año del bicentenario acaba de pasar. Los 200 años de Bolivia como Estado libre e independiente son un buen pretexto para mirar atrás y evaluar, para tratar de sacar conclusiones y reflexionar en torno a diferentes fenómenos, ideas o momentos de esta historia bicentenaria.

En el caso de la literatura, el gran proyecto acorde es, sin duda, la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB), una iniciativa del Estado que desde 2014 publica una selección de 200 de las obras fundamentales escritas por bolivianos o sobre Bolivia. A un nivel mucho más modesto –y como este bicentenario coincide además con otro número redondo: el primer cuarto del siglo XXI–, planteamos una aproximación a la narrativa nacional de ficción escrita en el periodo 2001-2025, bajo una doble perspectiva: revisión y proyección. ¿Qué se ha escrito más? ¿Cómo, con qué características comunes? ¿Qué hilos conductores hay con tendencias literarias pasadas y qué cambios o nuevos derroteros se empieza a notar?

Una herramienta clave para esta reflexión fue conformar un corpus de consenso con la ayuda de escritores, editores y críticos bolivianos. Una premisa clave es que el corpus seleccionado no deja de ser, a fin de cuentas, una suma de lecturas y preferencias que, aunque provengan de poco más de cuatro decenas de “expertos”, son susceptibles a la arbitrariedad. Una hipótesis con proyección sería, entonces, ¿llegará esta selección a consolidarse?, ¿conformará, en algún momento y seguramente junto a otros libros, una unidad representativa de este momento en la literatura boliviana?

La encuesta y sus resultados

Se envió a poco más de medio centenar de escritores, críticos, editores y bolivianistas una pregunta abierta: mencione los que considera “los mejores libros bolivianos publicados en el primer cuarto de este siglo”. Se dio, además, la posibilidad de que escojan un “mejor libro” o ganador y menciones, o simplemente den menciones sin orden jerárquico. Al tabular los resultados se asignó dos puntos a los elegidos específicamente como “mejor libro” y un punto a las menciones. 41 personas respondieron, vía correo electrónico y WhatsApp, y sus criterios ayudan a conformar el siguiente listado.

Doce libros bolivianos de ficción consensuados (2001-2025)

 

Título

Autor

Puntaje

1

Tierra fresca de su tumba

Giovanna Rivero

19

2

De cuando en cuando Saturnina

Alison Spedding

15

3

Catre de fierro

Alison Spedding

14

4

Periférica Blvd.

Adolfo Cárdenas

14

5

Cuando Sara Chura despierte

Juan Pablo Piñeiro

14

6

El exilio voluntario

Claudio Ferrufino-Coqueugniot

10

7

Hablar con los perros

Wilmer Urrelo

10

8

Los dos entierros de Eleuteria Aymas

Máximo Pacheco

 9

9

Ustedes brillan en lo oscuro

Liliana Colanzi

 7

10

Iluminación

Sebastián Antezana

 6

11

Los días de la peste

Edmundo Paz Soldán

 5

12

Los afectos

Rodrigo Hasbún

 5


 Tierra fresca de su tumba
 
Giovanna Rivero

Tierra fresca de su tumba (El Cuervo, 2021), uno de tres libros de cuentos incluidos en la selección, puede resumirse a partir de algunas características comunes. Dolor y trauma es, sin duda, uno de los ejes que trasciende a los relatos. Y es que este libro –con numerosas ediciones en varios países– explora en diferentes niveles y desde variadas perspectivas el cuerpo y lo corpóreo (segundo eje, acaso el esencial), desde su vulnerabilidad, desde sus más extremas posibilidades. La memoria, el olvido –dos caras de una moneda que a veces se funden y contraponen– y el destino, en una acepción de inevitable fatalidad, conforman otro de los hilos conductores (tercer eje).

2
 De cuando en cuando Saturnina
 
Spedding

Al referirse a De cuando en cuando Saturnina (Mama Huaco, 2004), Vicky Ayllón identifica como una característica central la desmitificación y desvictimización de lo indígena, al punto que “hace caer el edificio que desde Raza de Bronce nos acostumbró a la épica victimista del indio”.

En esta novela, Spedding crea una ucronía que funde pasado con futuro: ya hay naves espaciales –a fines del siglo XXI– y hasta los países pequeños, como la ex Bolivia, tienen ciudadanos que llevan y traen gente y minerales de planetas y cometas (extractivismo); pero el alto desarrollo tecnológico casi no se siente en la Zona: en 2022 una rebelión indígena echó al gobierno, se cerró el Estado, Santa Cruz se separó y los amautas junto a un sindicato administran una nación no solo anclada, sino en regresión a la etapa preindustrial: no hay fábricas ni maquinaria; la gente come y viste lo que cría, siembra y confecciona; ante la falta de gobierno, domina la arbitraria interpretación, por parte de autoridades originarias, de los usos y costumbres y de la cosmovisión ancestral.

3
 Catre de fierro
 
Spedding

La otra obra de Spedding, Catre de fierro (Plural, 2015), si bien desarrolla ampliamente el mundo rural y algunas situaciones sociales típicas de indígenas y campesinos, con un especial énfasis en la oralidad aymara, tampoco puede encasillarse en un indigenismo o costumbrismo a la vieja usanza. Es más bien una saga del siglo XX boliviano, una crónica completa de la sociedad pre conflictos sociales, pre proceso de cambio: desde la Revolución del 52 hasta el agotamiento del neoliberalismo, pasando por el auge del narcotráfico, la acelerada urbanización y la entrada lenta y tardía del país en la posmodernidad.

4
 Periférica Blvd.
 
Adolfo Cárdenas

Respecto a Periférica Blvd, (Gente Común, 2004), Willy Camacho apunta que “forma parte de la nueva narrativa boliviana (aunque su autor, Adolfo Cárdenas, empezó su carrera hace ya más de 30 años)”. La novela que narra las aventuras de policías campesinos y cholos en la urbe paceña, visita temáticas clásicas de cierta tradición de las letras del siglo pasado, como la marginalidad, los choques entre clases sociales y la borrachera, pero lo hace desde una visión desenfadada, alejada por completo de moralidades y más bien tendientes a lo cómico y sardónico. Todo, a partir de un denodado esfuerzo estilístico.

5
 Cuando Sara Chura despierte
 
Juan Pablo Piñeiro

Es difícil sintetizar la novela de Piñeiro; tal vez sí, al menos, el eje inicial: César Amato, pajpaku, mil oficios, “especialista en cambio de piel”, deja las ciencias ocultas y se hace detective privado, justo en la víspera de la fiesta del Gran Poder. Su primer trabajo le llega apenas pone un aviso en la prensa ofreciendo sus servicios: lo citan en un bar de la zona del cementerio donde lo espera Sara Chura, una gigantesca chola –espectral, onírica y ebria– quien “embruja” al detective, luego de darle coca y lejía, hasta que, poco a poco, en estado de trance, este empieza a sentir-pensar-hablar por ella. Su misión: buscar a lo largo del recorrido del Gran Poder al Cadáver que respira, el “maniquí” amante de la matrona que lo desea de vuelta a su lado. 

¿Es Cuando Sara Chura despierte (Offavim, 2003) un quiebre en el “realismo urbano” ya asentado para 2003, cuando se publicó, y que continúa vigente? ¿Es un anticipo del ahora ya bien encaminado “realismo de lo sobrenatural” o realismo gótico? Es una novela lúdica, lindante en el absurdo y lo caricaturesco, pero a la vez, profundamente reflexiva y rigurosa; es una obra fantástica, pero a la vez inmune al estereotipo del realismo mágico.

6
 El exilio voluntario
 
Claudio Ferrufino-Coqueugniot

En El exilio voluntario (El País, 2009), Ferrufino-Coqueugniot narra la vida de un inmigrante boliviano en Estados Unidos y su lenta y dolorosa metamorfosis de paria social a una ficha más, aunque legal –léase con visa– en una sociedad vorágine. Alcohol y sexo, nostalgia e incertidumbre copan las páginas. Reflexiones en voz alta; pensamientos íntimos, pero con validez colectiva; divagaciones, flashes, sueños, delirios de alcohol; crítica ácida y directa; confesiones y una honestidad tierna y maléfica a la vez.

7
Hablar con los perros
 
Wilmer Urrelo

La violencia en diversos planos y la polifonía son, acaso, las principales marcas registradas del autor. En esta novela (Alfaguara, 2011), que le valió el Premio Anna Seghers, otorgado en Alemania, cuenta una historia de intrigas, secretos de guerra y marginalidad en al menos tres planos: el presente con Alicia y Perro Loco; los años 70 y 80, con Valentín y Julián, y la historia de Ananías Paredes en la Guerra del Chaco de los años 30. Siempre hay más de un vínculo que integra estas historias.

8
Los dos entierros de Eleuteria Aymas
 
Máximo Pacheco

En Los dos entierros de Eleuteria Aymas (Mama Huaco, 2018) se narra la historia de la protagonista en retrospectiva, desde su lecho de muerte, su infancia y juventud, y luego se cierra con la aparición de su hijo (adoptivo) poco después del deceso y entierro. Si bien el autor chuquisaqueño se centra en la dura vida rural aun a fines del siglo XX, el enfoque y tratamiento distan mucho del indigenismo de denuncia y que visualizaba al indio como un problema para la sociedad y el Estado, incluso en aras de reivindicarlo. Es este, entonces, un relato sobre una mujer, una historia individual, bien engranada con las vivencias de sus vecinos y los típicos enredos de un pueblo pequeño.

9
Ustedes brillan en lo oscuro
 
Liliana Colanzi

Colanzi traza en Ustedes brillan en lo oscuro (Nuevo Milenio, 2022), a través de seis cuentos, una reflexión en torno a identidad y futuro, sin perder de vista que ambos conceptos involucran historia y contexto. Es, entonces, un libro político que plantea duras interrogantes en torno al cada vez más tóxico paso de la humanidad por el planeta. Con semejante horizonte, además, es un libro que se sirve de lo ficcional-sobrenatural en pos de hallar salidas y respuestas.  

10
Iluminación
 
Sebastián Antezana

En Iluminación (El Cuervo, 2017), un niño va de cacería con su padre, un ebrio amargado al que poco antes abandonó su mujer. Dos viejos se empecinan en huir del deterioro y la muerte y no hallan mejor manera que salir del closet e intentar consumir sus últimos días en una platónica relación matizada por su afición al porno gay. Un hombre pierde la memoria, su mujer encarna la peor de las pesadillas y una película se entrelaza dramáticamente con su realidad. Sebastián Antezana cuenta que nunca concibió este como un libro de cuentos, que no los trabajó con la certeza de publicarlos en un volumen, sino que un día se percató que tenía ya varios relatos publicados en revistas, portales y antologías, y pensó que era momento de llevarlos a imprenta. En todo caso, hay un claro hilo conductor: historias descriptivas, historias detalladas y plasmadas desde el trabajo puntilloso del lenguaje. Historias de vida. De la vida privada (de vidas privadas). Vida privada, plano uno: la soledad, coyuntural o definitiva, pero cada vez más inevitable en nuestras sociedades; el eventual o constante fracaso de la vida en pareja, del matrimonio ideal y ortodoxo. Vida privada, plano dos: el abandono de las ganas y esperanzas —y de la relación de pareja y/o familiar tradicional—, la sumisión en el individualismo extremo que, inevitable y paradójicamente, conduce hacia lo no privado, hacia la lejanía total; la soledad autoimpuesta.

11
Los días de la peste
 
Edmundo Paz Soldán

Acaso sí está, buena parte de la ficción pensada, escrita y publicada en Bolivia en estos últimos años, para llamar la atención, proponer una ética de mirada global a realidades locales y, claro, como siempre ocurrió en la literatura, para reflexionar en torno a temas inherentes a la condición del ser. Y eso es lo que distingue a Los días de la peste (Nuevo Milenio, 2017), que, si por un lado interpela a la fe y la religión, su rol capital en el desarrollo histórico de la humanidad (¿la involución en la evolución?), por lógica interrelación, también versa sobre corrupción, violencia y marginalidad. Paz Soldán recala en un realismo anclado en una ambientación incierta (Los Confines, provincia recóndita de un país latinoamericano indeterminado) y en un aparente futuro mediato lo que, de la mano de una devastadora epidemia que trasciende toda la trama, connota un cierto cariz apocalíptico. Una prisión-ciudadela y las desventuras de los reos ocupan las páginas.

12
Los afectos
 
Rodrigo Hasbún

Lo que a todas luces puede parecer una novela de aventuras o al menos de predominio argumental, no lo es. Hans Ertl y su familia –su mujer Aurelia y sus tres hijas Monika, Heidi y Trixi– llegan a Bolivia “expulsados” por la decadente Alemania post Segunda Guerra Mundial. Es, entonces, Los afectos (Random House, 2015) una novela de personajes. Es una novela de memoria e historia, de mentalidades y sentimientos, de personalidades y relacionamientos humanos; de afectos propios y filiales, de afectos de pareja y a la causa… a los ideales y al país.

Otros 10 libros clave

Tras el “top 12”, en las siguientes posiciones (con cuatro y tres menciones) quedaron:

13
 
Las desolvidadas del amor
 
Máximo Pacheco

14 
 
Para comerte mejor
 Giovanna Rivero

15
 
Fantasmas asesinos 
 Wilmer Urrelo

16
 
La desaparición del paisaje
 
Maximiliano Barrientos

17 
 
Miles de Ojos
 
Maximiliano Barrientos

18
 
Seúl, Sao Paulo 
 Gabriel Mamani

19
 
Los árboles
 Claudia Peña

20
 
La composición de la sal 
 Magela Baudoin

21
 
El llamo blanco
 
Jesús Urzagasti

22 
 
Potosí 1600 
 Ramón Rocha Monroy



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